lunes, 26 de abril de 2010

02. Las preguntas y la fe.

Cuando me veo como hombre y pretendo conducirme en la vida, me encierro en varios aprietos que me son necesarios solucionar. Tal solución no siempre ha sido una respuesta, también son caminos que se muestran para caminarlos, con un fin incierto, incalculable; pero que convidan a recorrerlos, aun cuando no encuentre jamás en ellos certezas, pero sí esperanzas.

Entre tales aprietos, y el que considero cada ser ha pensado en el paso por nuestro mundo, ha sido el de nuestras existencias. Saber porqué, para qué, por quién, hasta cuándo, desde cuándo y con quiénes existo. En ello he tenido que pensar. He tenido que observar. He tenido que aprender.

Qué cosas son ciertas y qué son mentiras. Qué es parte de la realidad mía, y qué de la ajena. A qué puedo llamarle verdad y a qué no. Está todo dentro de un plan, o el azar nos condujo hasta estas letras.

Encontré mi respuesta en la fe, que sin darme cuenta, me condujo hacia el amor.

Y la fe no es una respuesta que encontré trás la lectura. Tampoco resolvió la interrogante de la costilla de la que salí. Menos vino a enfrentarme con lo que la ciencia me enseñaba. La fe sólo me dio la certeza de que existo por Alguien, que ese Alguien es Cristo y que Cristo es en sí mismo el Amor.

1 comentarios:

Samuel Vasquez dijo...

Me gusta, siga adelante hermano.

Muchos saludos